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No molestes y confía: Educar en la fe

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Martin Hägglund, profesor de Filosofía en Yale, asegura que la parte vertical de la religión está en crisis y la horizontal, en auge.

Martin Hägglund piensa que la religión vertical es una relación de jerarquía, basada en mandatos, y beneficios para algunos, en cambio la religión horizontal es una respuesta evolutiva a la necesidad de una conexión íntima con los demás humanos. No estoy de acuerdo con todas las teorías de M.H. pero hay algo muy sabido en lo que sí coincido, la palabra religión etimológicamente viene de religare, unir.


Esa es una de las funciones de la religión en familia: unir a sus miembros entre si y unir a cada miembro de la familia con su Creador. Y de ahí pasar a lo universal.

Curiosamente buscamos a la vez estabilidad y cambio. Lo de siempre produce aburrimiento y demasiado cambio inseguridad. Y, sin embargo, la sociedad actual adora el “más de lo mismo” si viene presentado sin ir más lejos, en forma de series televisivas.

A fecha 7 junio 2022, la oferta al espectador en España era de 4.382 series.

¿Qué hay en las series que enganche tanto?
Entre otras: su comodidad ante el poco esfuerzo físico y mental, evasión de la propia realidad, desahogo, identificación con algún personaje que se convierte en un alter ego, la intriga que nos evade de nuestros problemas, el alivio de la soledad, la sorpresa que eleva la dopamina.
Y, sin embargo, poco o nada se encuentra en ellas que ayude en la educación de los hijos, en el desarrollo de sus capacidades y mucho menos en la sobrenatural, en el conocimiento de ese Dios Padre tan asequible a través de la relación paternofilial, pero a la vez tan frágil.
Al familiarizarse con el hecho de ser amado, también se aprehende el hecho de ser amado por Dios. No es difícil para un niño aprender lo básico de la relación con su Creador. Todo depende de este hacer de cada acto, de cada oración, de cada beso una acción nueva, renovada.


El aburrimiento viene si, como dice Lewis, no sabemos fusionar el cambio con la permanencia en el ritmo.

En las “cartas del demonio a su sobrino“ dice Lewis:
Y ya que necesitan el cambio, el Enemigo (Dios) …ha contrapesado su amor al cambio con su amor a lo permanente. Se las ha arreglado para gratificar ambos gustos al mismo tiempo en el mundo que Él ha creado, mediante esa fusión del cambio y la permanencia que llamamos ritmo. Les da las estaciones, cada una diferente pero cada año las mismas, de tal forma que la primavera resulta siempre una novedad y al mismo tiempo la repetición de un tema inmemorial. Les da, en su Iglesia, un año litúrgico; cambian de un ayuno a un festín, pero es el mismo festín que antes.


El conocimiento de Dios no será nunca un sustitutivo de las series, ni lo pretende, claro. Los placebos nunca sustituirán a Dios y siempre en el ser humano permanecerá la sed la insatisfacción de lo incompleto cuando no lo encuentra.

Así lo dejó escrito Agustín de Hipona en sus “Confesiones” (X,27,38):
¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba; y deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no serían. Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y fugaste mi ceguera; exhalaste tu perfume y respiré, y suspiro por ti; gusté de ti, y siento hambre y sed, me tocaste, y abraséme en tu paz.

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Salve, custodio del Redentor y esposo de la Virgen María.A ti Dios confió a su Hijo, en ti María depositó su confianza, contigo Cristo se forjó como hombre.
Oh, bienaventurado José, muéstrate padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida.
Concédenos gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal. Amén.
Salve, custodio del Redentor y esposo de la Virgen María.A ti Dios confió a su Hijo, en ti María depositó su confianza, contigo Cristo se forjó como hombre. Oh, bienaventurado José, muéstrate padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida.Concédenos gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal.
Amén.
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