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Fidelidad es la capacidad de enamorar y enamorarse de nuevo

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“Yo creo que la fidelidad es decidir cada día que queremos ser felices, juntos. Siempre hay que buscar los pasos de cómo lo podemos conseguir” nos dice Daniel

“Queremos ser felices juntos, eso es la realidad… Muchas veces la infidelidad no es llegar al extremo de decir:’ me he ido con otro/a’. Eso ya es el extremismo de los extremismos, del no amor. Hay que darse cuenta de que en cada uno de los momentos en los que hemos decidido no priorizarnos como pareja, no es tanto priorizar la mujer al marido y el marido a la mujer, es priorizarnos a nosotros como pareja. Darnos cuenta de que todo lo que no nos une, realmente nos desune. Y muchas veces son cosas incluso buenas a las que hay que renunciar” nos dice Paloma.

La literatura de todos los tiempos, el cine, la música nos habla de amores descompuestos, dando a veces a la infidelidad una pátina emocional y barroca a modo de ejemplaridad mentirosa e incierta que puede llevar a pensar que la infidelidad es “lo normal” e inevitable. 

Recordamos la novela de Tolstoi:  Ana Karenina, que, en su belleza y plenitud, teniéndolo todo: posición social, marido, un hijo, la admiración de su familia y sus amistades lo pierde absolutamente todo, incluso la vida, por el amor de un hombre. 

El conde Vronky  conoce a Ana Karenina y la desea, especialmente porque la cree inasequible. Pero se desconocen a sí mismos y a la naturaleza humana cuando no se le pone freno y caen en el adulterio. La sociedad rusa, en su hipocresía, aprueba esas relaciones siempre que no degeneren en escándalo.  Pero el escándalo llega, los protagonistas ven sus esperanzas desahuciadas y la soledad como un fruto no deseado que degenera en desesperación.

Cuando el corazón rige a la razón la mente se ofusca.  De las consecuencias nos hablan desgraciadamente las páginas de sucesos en los periódicos diariamente.

La fidelidad nos lleva a cumplir, con rectitud de intención, sinceridad y exactitud, las promesas hechas.

Hay quien afirma que el ser humano es un ser mutante que no puede ser fiel para siempre a nada. Que no puede ser leal, que eso sería vender su libertad. Que un “para siempre” llevaría a sacrificar el “derecho” a cambiar, a recomenzar la vida sin coacciones.

Decir “te quiero” es un acto de amor definitivo que elige a una persona entre otras, es un ejercicio de libertad, con compromiso incondicional.  Una persona que es única para quién la elige para ser su compañera, su amante, la madre /padre de sus hijos. Ahí puede darse la entrega total por el carácter absoluto de la persona en su carnalidad y espiritualidad. 

El amor exclusivo que es fiel por definición lleva en sí un compromiso, la elección de una persona que descarta a todas las demás: eres única porque te quiero. Te hago única porque quiero.

La fidelidad en el matrimonio tiene sus demonios caseros: Uno es el acostumbramiento, otro la pereza. Otro los celos. Otro el engaño. Es bueno saberse vulnerables. 

“Quien hace una concesión ya no puede evitar la siguiente”. (Stefan Zweig)

En el matrimonio debe haber transparencia, sinceridad y confianza. Ir por caminos de convenio no por caminos de rigor ni de venganza.

La fidelidad debe ser constructiva, creadora, construye el amor cada día, renace de sus propias cenizas como el ave fénix. Las situaciones negativas se convierten en retos. No es suficiente no ser infiel, no traicionar, el amor debe llegar más lejos, llegar a llenar el corazón del otro, con la ilusión de  hacerlo feliz.

Me enamoré de mi mujer y nunca más me volví a enamorar. La fidelidad te la propones inconscientemente: tienes una familia, unos hijos. ¿Cómo vas a jugar al amor por ahí?”
PACO RABANNE

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Salve, custodio del Redentor y esposo de la Virgen María.A ti Dios confió a su Hijo, en ti María depositó su confianza, contigo Cristo se forjó como hombre.
Oh, bienaventurado José, muéstrate padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida.
Concédenos gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal. Amén.
Salve, custodio del Redentor y esposo de la Virgen María.A ti Dios confió a su Hijo, en ti María depositó su confianza, contigo Cristo se forjó como hombre. Oh, bienaventurado José, muéstrate padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida.Concédenos gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal.
Amén.
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