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La sexualidad en el matrimonio

sexualidad en el matrimonio

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Dios mismo creó la sexualidad en el matrimonio, que es un regalo maravilloso para nosotros, sus hijos.

Cuando se cultiva y se evita el descontrol, la sexualidad en el matrimonio, es impedir que se produzca el empobrecimiento de un valor auténtico. San Juan Pablo II rechazó que la enseñanza de la Iglesia lleve a una negación del valor del sexo humano, o simplemente lo tolere, por la necesidad misma de la procreación.

La necesidad de la sexualidad en el matrimonio no es objeto de menosprecio y no se trata en modo alguno de poner en cuestión esa necesidad.

San Juan Pablo II decía que el ser humano está llamado a la plena y madura espontaneidad de las relaciones, que es el fruto gradual del discernimiento de los impulsos propios del corazón. Es algo que se conquista, ya que todo ser humano, debe aprender con perseverancia y coherencia lo que es el significado del cuerpo.

La sexualidad en el matrimonio no es un recurso para gratificar o entretener, ya que es un lenguaje interpersonal donde el otro es tomado en serio, con su sagrado e inviolable valor. Así, el corazón humano se hace partícipe, por decirlo así, de otra espontaneidad.

En este contexto, el erotismo aparece como manifestación específicamente humana de la sexualidad. En él se puede encontrar, el significado esponsalicio del cuerpo y la auténtica dignidad del don.

Este artículo sobre la sexualidad en el matrimonio lo puedes profundizar en la Exhortación Apostólica: Amoris Laetitia. Puedes leerlo aquí

También puedes leer nuestro artículo: 6 Claves para un matrimonio sano aquí

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San José

Salve, custodio del Redentor y esposo de la Virgen María.A ti Dios confió a su Hijo, en ti María depositó su confianza, contigo Cristo se forjó como hombre.
Oh, bienaventurado José, muéstrate padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida.
Concédenos gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal. Amén.
Salve, custodio del Redentor y esposo de la Virgen María.A ti Dios confió a su Hijo, en ti María depositó su confianza, contigo Cristo se forjó como hombre. Oh, bienaventurado José, muéstrate padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida.Concédenos gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal.
Amén.
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